Por: Allison Silva |
marzo 23, 2026
La industria tecnológica es uno de los principales motores del desarrollo económico. En un contexto global marcado por la digitalización, la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización, la tecnología impulsa la innovación, mejora la productividad y fortalece la competitividad de los países.
En las últimas décadas, el sector tecnológico ha pasado de ser un soporte para otras actividades económicas a convertirse en un sector estratégico. El gasto mundial en tecnologías de la información superó los 4,7 billones de dólares en 2023, impulsado por el crecimiento de la computación en la nube, la inteligencia artificial y los servicios digitales (Gartner, 2023).
Además, la economía digital representa actualmente cerca del 15% del PIB mundial, con un crecimiento dos veces y media mayor que el de la economía global (Banco Mundial, 2023). Esto refleja la creciente importancia de la tecnología como motor de crecimiento económico, generación de empleo y transformación productiva.
En este escenario, cada vez más países buscan fortalecer su industria tecnológica como parte de su estrategia de desarrollo y competitividad. Comprender cómo se estructura esta industria, cuál es su impacto en la economía y qué desafíos enfrentan regiones como América Latina resulta fundamental para analizar las oportunidades de crecimiento en la economía digital.
Con frecuencia, el debate sobre innovación tecnológica se centra en el surgimiento de startups. Sin embargo, una industria tecnológica es mucho más que un conjunto de emprendimientos tecnológicos emergentes.
Una industria tecnológica madura está conformada por múltiples actores como:
Estos actores interactúan dentro de cadenas de valor que abarcan desde el desarrollo de tecnología hasta la comercialización de soluciones tecnológicas.
En economías donde la industria tecnológica se ha consolidado, su impacto económico es significativo. En Estados Unidos, por ejemplo, el sector tecnológico aportó 1,5 billones de dólares al PIB en 2022, equivalente al 7,2% de la economía nacional (U.S. Bureau of Economic Analysis).
En América Latina, el crecimiento del sector tecnológico también es evidente. Brasil, México, Argentina y Colombia han desarrollado ecosistemas tecnológicos dinámicos que han dado origen a empresas tecnológicas con proyección global, incluyendo varias startups que han alcanzado la categoría de “unicornios”, es decir, empresas valoradas en más de mil millones de dólares.
El desarrollo de una industria tecnológica depende de varios factores estructurales que permiten sostener la innovación, el crecimiento empresarial y la generación de valor económico.
El talento humano es uno de los recursos más importantes de la industria tecnológica. Ingenieros de software, científicos de datos, especialistas en inteligencia artificial y expertos en ciberseguridad se encuentran entre los perfiles más demandados a nivel global.
El Future of Jobs Report del Foro Económico Mundial 2025, advierte que la transformación tecnológica está cambiando rápidamente el mercado laboral. Según el informe, se espera que para 2030 se creen 170 millones de nuevos empleos a nivel mundial y se eliminen alrededor de 92 millones, generando un saldo positivo de 78 millones de nuevos puestos de trabajo, muchos de ellos vinculados a la tecnología y la digitalización. (World Economic Forum, 2025)
El mismo estudio destaca que cerca del 40% de las habilidades laborales actuales deberán transformarse en los próximos años, lo que refuerza la importancia de la formación en competencias digitales y áreas STEM (por sus siglas en inglés Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Es por ello que las universidades, instituciones de apoyo, institutos tecnológicos y programas de formación digital desempeñan un papel fundamental para abastecer de talento a la industria tecnológica.
Las empresas tecnológicas son el núcleo de esta industria. Incluyen desde startups innovadoras hasta empresas consolidadas que desarrollan software, plataformas digitales, servicios tecnológicos o soluciones basadas en datos.
A nivel global, actualmente existen entre 33,000 a 70,000 startups de Inteligencia Artificial (IA), lo que refleja el dinamismo y el crecimiento del sector tecnológico en la economía global. (Estadísticas de las startups, Thunderbit 2026)
En muchos países, las llamadas fábricas de software se han convertido en una fuente importante de exportaciones de servicios tecnológicos, especialmente en áreas como desarrollo de aplicaciones, plataformas digitales, inteligencia artificial y soluciones empresariales. Sin embargo, su rol no se limita a la generación de ingresos: estas empresas también son grandes demandantes de talento digital, requiriendo de manera constante perfiles especializados como desarrolladores, ingenieros de software, analistas de datos y expertos en tecnologías emergentes.
De esta manera, las empresas tecnológicas no solo transforman la innovación en valor económico tangible —generando ingresos, empleo especializado y nuevos mercados—, sino que también dinamizan el mercado laboral, impulsando la formación continua y el desarrollo de capacidades digitales en la economía.
La inversión en investigación y desarrollo es uno de los indicadores más importantes de la fortaleza tecnológica de una economía.
Los países líderes en innovación invierten entre 2% y 4% de su PIB en investigación y desarrollo, mientras que en América Latina la inversión promedio se mantiene por debajo del 1% del PIB, lo que refleja una de las principales brechas tecnológicas de la región (UNESCO, 2023).
Sin embargo, la capacidad innovadora de un país no depende únicamente del nivel de inversión, sino de cómo se articulan distintos factores dentro de su economía. De acuerdo con el Índice Mundial de Innovación 2025 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, existen tres variables críticas que hoy diferencian a los países líderes en innovación. En primer lugar, la inversión en I+D ejecutada por empresas (Business R&D), que refleja el rol del sector privado en el desarrollo tecnológico y en la generación de soluciones aplicadas a mercados reales. En segundo lugar, la densidad de capital de riesgo (venture capital), clave para transformar ideas en empresas escalables y superar las barreras de financiamiento en etapas tempranas. Finalmente, el informe destaca la importancia de los activos intangibles y su impacto socioeconómico, es decir, la capacidad de generar propiedad intelectual, servicios digitales y valor basado en conocimiento, que hoy define la productividad y competitividad en la economía digital.
En conjunto, estos factores evidencian que la innovación moderna no solo se mide por cuánto se invierte, sino por la capacidad de un país para transformar conocimiento en valor económico sostenible.
El desarrollo de una industria tecnológica sólida no ocurre de manera aislada. Depende de la existencia de ecosistemas de tecnología digital que faciliten la interacción entre empresas, universidades, inversionistas, gobiernos y organizaciones de apoyo.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID, Diagnóstico del ecosistema de emprendimiento innovador en Bolivia, 2024), los ecosistemas de tecnología e innovación permiten conectar talento, capital y conocimiento, creando las condiciones necesarias para el surgimiento de nuevas empresas tecnológicas y el desarrollo de soluciones innovadoras.
En estos ecosistemas, las universidades forman talento especializado, los centros de investigación generan conocimiento, las incubadoras y aceleradoras apoyan a emprendedores, y los inversionistas financian proyectos innovadores.
La interacción entre estos actores permite transformar ideas en empresas y empresas en industrias capaces de generar valor económico.
La expansión de la industria tecnológica tiene múltiples efectos en la economía.
El sector de tecnologías de la información y comunicación es uno de los segmentos de mayor crecimiento en la economía global. Según la Latest Global Data (GSMA), la industria móvil generó 7,6 billones de dólares en valor económico en 2023, equivalente al 6,4% del PIB mundial.
La industria tecnológica genera empleos altamente calificados y mejor remunerados que el promedio del mercado laboral. Además, impulsa la formación de nuevas habilidades y el desarrollo de capital humano especializado.
A nivel global, el sector TIC emplea aproximadamente 28 millones de profesionales en 2023, y genera alrededor de 4,5 millones de nuevos empleos cada año. (Informe 2026, Gitnux)
En economías desarrolladas, estos empleos suelen ofrecer salarios superiores al promedio. En Estados Unidos, por ejemplo, la industria electrónica emplea 1,3 millones de trabajadores directamente y sostiene más de 5,2 millones de empleos en total, con salarios promedio significativamente superiores a otros sectores manufactureros.
Esto convierte al sector tecnológico en uno de los principales generadores de empleo altamente calificado.
La tecnología no solo crea nuevos sectores económicos, sino que transforma industrias tradicionales. Sectores como salud, agricultura, logística y comercio están siendo redefinidos por la digitalización, la inteligencia artificial y el análisis de datos.
Por ejemplo, la adopción de tecnologías digitales en las empresas ha crecido rápidamente: 94% de las organizaciones en el mundo ya utilizan servicios de computación en la nube, mientras que 55% de las empresas tecnológicas han incorporado inteligencia artificial en sus operaciones. (Informe 2026, Gitnux)
Esto demuestra que la innovación tecnológica ya no se limita al sector tecnológico, sino que se ha convertido en un motor transversal de transformación económica.
El desarrollo de industrias tecnológicas permite a los países reducir su dependencia de sectores tradicionales, especialmente aquellos basados en recursos naturales. Esto aumenta su competitividad internacional.
En economías con alto desarrollo tecnológico, el sector digital contribuye significativamente a las exportaciones y a la generación de valor agregado.
A pesar de su potencial, América Latina enfrenta varios desafíos para consolidar una industria tecnológica competitiva a nivel global.
Uno de los principales retos es la baja inversión en investigación y desarrollo. Mientras que en economías avanzadas la inversión en I+D supera el 2% o 3% del PIB, en la mayoría de los países latinoamericanos esta cifra se mantiene por debajo del 1% del PIB.
Otro desafío importante es la formación de talento digital. La demanda de profesionales en áreas tecnológicas crece rápidamente, pero muchos sistemas educativos aún no logran formar suficientes especialistas en áreas STEM. Diversos estudios estiman que América Latina podría enfrentar un déficit de más de un millón de profesionales tecnológicos hacia 2030 si no se fortalecen los sistemas de formación en habilidades digitales.
También persisten limitaciones en el acceso a financiamiento para empresas tecnológicas, especialmente en etapas de crecimiento, así como marcos regulatorios que en algunos casos no se adaptan con suficiente rapidez a la dinámica de la economía digital.
La inclusión digital es uno de los desafíos clave para el desarrollo de la industria tecnológica en América Latina. Según el Foro Económico Mundial (2025), cerrar estas brechas podría generar una oportunidad económica de hasta 5 billones de dólares, al ampliar la participación en la economía digital y el acceso a herramientas tecnológicas.
Sin embargo, las limitaciones en el acceso y uso de las tecnologías digitales afectan a una parte significativa de la población. A nivel global, alrededor de 2.600 millones de personas aún no tienen acceso a internet, y muchas más carecen de conectividad de calidad o de habilidades digitales para aprovechar plenamente las tecnologías (Banco Mundial, 2025). Además, cerca del 43% de las mujeres y el 38% de los hombres aún no utilizan Internet, lo que evidencia brechas persistentes en el acceso y uso de las TIC (UNESCO, 2023).
Estas brechas evidencian que la inclusión digital no solo es un desafío social, sino también económico. La falta de acceso, habilidades y conectividad limita el desarrollo del talento digital, restringe la adopción tecnológica y frena el crecimiento de la industria tecnológica en la región.
En Bolivia, el desarrollo de la industria tecnológica se encuentra aún en una etapa emergente, pero muestra señales de crecimiento.
El Mapeo TIC Bolivia 2025 identifica más de 150 startups tecnológicas activas, además de una red creciente de incubadoras, aceleradoras, fondos de inversión, comunidades tecnológicas y organizaciones que impulsan el desarrollo del sector.
El informe destaca que el sector tecnológico boliviano continúa consolidándose incluso en un entorno económico desafiante, con una comunidad creciente de empresas tecnológicas que desarrollan soluciones en áreas como fintech, comercio electrónico, software empresarial y servicios digitales.
Este proceso evidencia el potencial del país para desarrollar una industria tecnológica más robusta. Sin embargo, para que este sector alcance mayor impacto económico será necesario fortalecer tres elementos clave: la formación de talento digital, el acceso a financiamiento para empresas tecnológicas y la articulación entre universidades, empresas y políticas públicas, que son los actores del ecosistema.
La industria tecnológica se ha convertido en uno de los pilares del crecimiento económico global. Más que un conjunto de empresas innovadoras, representa un sector estratégico que articula talento, innovación y capital para generar valor económico y transformar las economías.
Los países que han logrado consolidar industrias tecnológicas sólidas no sólo lideran la innovación global, sino que también han logrado diversificar sus economías, generar empleo calificado y aumentar su competitividad internacional.
Para América Latina —y para países como Bolivia— el desafío consiste en crear las condiciones que permitan desarrollar este sector: formar talento digital, impulsar la inversión en tecnología y fortalecer la articulación entre los actores del ecosistema.
Apostar por la industria tecnológica no es únicamente una estrategia de modernización, sino una decisión de largo plazo sobre el modelo de desarrollo. Es avanzar hacia economías más dinámicas, resilientes y sostenibles.
En este contexto, apostar por la industria tecnológica es también apostar por una economía que no dependa exclusivamente de las materias primas, sino que se base en la generación de conocimiento y valor agregado. Es, en esencia, apostar por una economía del talento, donde las capacidades humanas, la innovación y la tecnología se convierten en los principales motores del desarrollo.
Ingeniera en Sistemas con una Maestría en Gestión de Sistemas de Información. CEO y cofundadora de Eressea Solutions y directora ejecutiva de la Fundación Emprender Futuro. Fundadora de LinkSpace, ha sido reconocida con el GCL Impact Award de la Universidad de Georgetown y con el Distinguished Humphrey Fellowship (Departamento de Estado de los Estados Unidos) y es Ashoka Fellow. Ha participado en redes globales como founding curator del Hub La Paz de los Global Shapers del World Economic Forum y ha sido parte de programas internacionales de liderazgo como el International Visitor Leadership Program (IVLP) del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Industria tecnológica
Conjunto de empresas, instituciones y organizaciones dedicadas al desarrollo, producción y comercialización de bienes y servicios basados en tecnología digital, como software, hardware, plataformas digitales, inteligencia artificial y servicios tecnológicos. Esta industria impulsa la innovación, la productividad y el crecimiento económico. (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Digital Economy Outlook, 2023)
Economía digital
Sistema económico basado en el uso intensivo de tecnologías digitales, conectividad, datos y plataformas tecnológicas para producir bienes y servicios y generar valor económico. Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), La transformación digital en América Latina, 2023.
Institución de apoyo
Organización que brinda servicios, recursos y acompañamiento a emprendedores y empresas tecnológicas para facilitar su creación, desarrollo y crecimiento. Incluye incubadoras, aceleradoras, cámaras empresariales, fundaciones, hubs de innovación y programas públicos o privados que promueven el emprendimiento y la innovación. (Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Ecosistemas de emprendimiento en América Latina, 2022)
Ecosistema de innovación y tecnología
Red de actores interconectados —empresas, universidades, inversionistas, instituciones públicas y organizaciones de apoyo— que interactúan para impulsar el desarrollo de tecnología e innovación. (BID, 2022.)
Innovación
Proceso mediante el cual se desarrollan o mejoran productos, servicios, procesos o modelos de negocio mediante la aplicación de nuevas ideas, conocimiento o tecnología. (OCDE, Manual de Oslo: Guidelines for Collecting, Reporting and Using Data on Innovation, 2018.)
Inteligencia artificial (IA)
Rama de la informática que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como el aprendizaje, el reconocimiento de patrones, la toma de decisiones o el procesamiento del lenguaje. (Stanford Artificial Intelligence Index Report, 2024)
Startup tecnológica
Empresa emergente con alto potencial de crecimiento que desarrolla productos o servicios innovadores, generalmente basados en tecnología y modelos de negocio escalables. (BID Lab, El ecosistema emprendedor en América Latina, 2022.)
Pyme tecnológica
Pequeña o mediana empresa que desarrolla o utiliza tecnología digital como base de su modelo de negocio, ofreciendo productos o servicios tecnológicos en distintos sectores económicos. (CEPAL, Innovación y transformación digital en América Latina, 2022)
Fábrica de software
Empresa especializada en el desarrollo, mantenimiento y gestión de soluciones de software para clientes empresariales o institucionales, generalmente bajo modelos de servicios tecnológicos o outsourcing. (Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Economía digital y servicios basados en conocimiento, 2021.)
Venture capital
Tipo de financiamiento destinado a startups y empresas innovadoras con alto potencial de crecimiento. Los fondos de venture capital invierten capital a cambio de participación accionaria en la empresa. (Harvard Business Review, 2023)
Digitalización
Proceso de incorporación de tecnologías digitales en procesos productivos, servicios y modelos de negocio con el objetivo de mejorar la eficiencia, la productividad y la competitividad económica. (Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), 2023)
Transformación digital
Proceso de integración de tecnologías digitales en las actividades de empresas, organizaciones y gobiernos para mejorar procesos, servicios y modelos de negocio. (OCDE, Going Digital Toolkit, 2023)
Talento digital
Conjunto de habilidades y competencias profesionales relacionadas con el desarrollo y uso de tecnologías digitales, como programación, análisis de datos, inteligencia artificial, ciberseguridad y diseño digital. (Foro Económico Mundial, Future of Jobs Report, 2023)
Investigación y desarrollo (I+D)
Actividades sistemáticas destinadas a generar nuevo conocimiento y desarrollar nuevas aplicaciones tecnológicas, científicas o industriales. (UNESCO Institute for Statistics, R&D Data and Indicators, 2023.)
STEM
Es un acrónimo de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas. Representa un enfoque integrado e interdisciplinario para la educación y el desarrollo laboral. (National Science Foundation)
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